Inútil resulta el pleito entre comunicadores tradicionales y digitales, que surge y es provocado por los tradicionales al perder el beneficio y confort que le otorgaba el monopolio de la comunicación, lo que los convertía en una voz única y abusiva para la extorsión, privilegios ilícitos y el confort de que su mala calidad profesional en vez de traerles consecuencia les trajera prestigio. Con el adelanto tecnológico y portales que dan suelta rienda a la democratización de la comunicación global, el pensamiento único y direccionista encuentra candados con otras opciones de comunicadores con mejor intención que los anteriores que los mafiosos que se resisten a desaparecer pero con la misma falta de preparación y falta de ideas novedosas. La excepción ala regla es locutora Thayde Estrada que en una década frente a un micrófono ha dado mayor calidad que quienes se decían maestros de la comunicación para el resto de mediocres aprendices, y sin necesidad de rogar empleo a las grandes televisoras ni de realizar periodismo amarillismo o entrar a un reality show para ser famosa. En un principio, Thayde participó en medios de baja calidad en su programación pero ella fue realizando su propio estilo hasta superarlos y buscar su espacio más óptimo fuera de la capital de su país, en donde actualmente es una voz inteligente y autorizada.Más
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