Qué tamaño de compromiso es para los comunicadores que fueron y han sido galardonados con el Premio nacional de Locución que entrega la Asociación Nacional de Locutores, al reconocer como locutora modelo a Yuriria Sierra cuando ésta, es capaz de llegar en estado de ebriedad ante un micrófono, al grado de no poder hablar por borracha y en consecuencia tener que apagarle los micrófonos de cabina. No es la primera vez que esta Asociación rinde membresía a parásitos de la locución que manchan los reconocimientos merecidos a grandes de la locución, y que se presta a malas interpretaciones respecto a la legalidad del reconocimiento. La propia locutora galardonada, ha reconocido haber consumido alcohol sabiendo que tenía que estar en cabina y en horarios de trabajo, aunque trató de suavizar el hecho, diciendo que lo que le hizo perder el control no fue la copa que se tomó sino el efecto que le hizo la bebida al mezclarla con un medicamento. "Si un (locutor) hombre llega borracho no se le dice nada y a una mujer se le ataca", agregó Sierra, tratando de escudarse en ataque de género y no de una situación de escala ética para cualquier sexo y actividad profesional y laboral, pero más aún cuando se trata de un desempeño al público, e imperdonable si se trata de un comunicador, sin embargo la aberrante conducta resultó un timbre de honor para quienes dicen premiar a lo mejor de la locución y no al mejor postor, y para quienes buscan la credencialización como miembros.
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