jueves, 1 de septiembre de 2016
FE DE ERRATAS
Siempre será una confusión para aquel televidente que no cursó la preparatoria y con trabajos la primaria o la secundaria con todo y el deficiente programa educativo de nuestro país; si los programas nocturnos que son pagados por asociaciones religiosas son un documental de fe, un engaño de soluciones milagrosas o un material informativo de que los milagros existen.
ENTRE PEÑA NIETO Y TRUMP HAY UN MENTIROSO
Lo más rescatable del gobierno peñista ha sido su política exterior y es en donde peor le ha ido. Ahora Peña Nieto pretendió tener la valentía de enfrentar a Donald Trump y defender a los mexicanos, con una supuesta valentía que no ha mostrado para defender los atropellos de Barack Obama como pretendió encarar al candidato republicano por la Presidencia de los Estados Unidos a quien se le ha pintado por quienes manipulan a la opinión publica, como un villano mayor que Salinas de Gortari y un peligro para México más grande que López Obrador. El gran pecado del candidato gringo quien saborea comida mexicana en público y quien ha señalado amor por el pueblo mexicano sin que tales declaraciones sean tan difundidas; es mostrar sus ideas severas contra quienes cruzan la frontera estadounidense de manera ilegal y hacer uso de su derecho soberano de construir un muro para evitar filtraciones de indocumentados, en una barrera que ya ha comenzado por anteriores gobiernos estadounidenses incluyendo la gestión de Obama y que seguramente tampoco descarta Hillary Clinton en caso de ser ella, la nueva Presidente del país del norte. En la visita de Trump a México, Peña Nieto ha señalado que encaró en privado al candidato gringo y que en voz alta le sentenció que México no pagará ningún muro migratorio, sin embargo en la conferencia pública no fue capaz de desmentir a Trump quien señaló que en la plática privada se habló sobre el muro pero no quien lo pagaría. Por lo que uno de los dos es un cobarde mentiroso, ya sea Trump o Peña Nieto al igual que su secretaria de relaciones exteriores quien también aseguró los reproches de Peña a su invitado. Usted quién considera pueda ser el vulgar mentiroso; el imprudente candidato a la presidencia de los Estados Unidos que no tiene freno en su lengua o el contradictorio mandatario mexicano que el día de hoy evadirá al Congreso en la presentación de su Informe de Gobierno y quien había prometido no subir el precio de la gasolina, ni aumentar el costo de los energéticos como una bondad de sus reformas estructurales.
RAUL VELASCO NO QUERIA A JUAN GABRIEL POR MARICON
Juan Gabriel siempre defendió su modo de ser y su estilo con todo y las agresiones y burlas producto de la prensa. En una entrevista en donde se le preguntó si era homosexual se concretó a contestar "Lo que se mira no se pregunta" sin embargo nunca confesó su preferencia sexual aunque ahora con su muerte muchos lo han abanderado como homosexual. Su amiga María Victoria a horas de que se supo la muerte del cantautor contó otra anécdota más que se suman a las del conductor Raúl Velasco quien en la cumbre de la carrera de Juan Gabriel le rogaba su presencia para el programa Siempre en Domingo y que a inicios de la carrera del cantante le molestaba llamarlo a que promoviera los temas que había grabado con RCAVICTOR porque era muy "amanerado". Y es que Velasco era el conductor mandamás que ejemplifica lo perjudicial que resultan los monopolios en cualquier rubro.
CADA QUIEN CON SU JUANGA
La poeta Yuri Vargas no contuvo responder al Director de TV UNAM, Nicolás Alvarado después de considerar a Juan Gabriel como un mal compositor. y señalo: "En verdad no me quería subir al tren. Nomás veía pasar las opiniones en torno a su muerte y su legado, a veces frustrado y otras tantas maravillado, y las entendía como un proceso general de duelo que en última instancia buscaría explicar la trascendencia cultural del buen Juanga. No faltaron los homofóbicos de clóset, por supuesto; pero como no me importa la intimidad ajena ni me gusta sondear los vuelcos de personalidad de los escribientes (menos aún cuando son conocidos encontrables) dejé pasar sus comentarios con un estoicismo digno del mismísimo Zenón. Observé, no obstante, en un comentario de Nicolás Alvarado publicado por Milenio, suficientes argumentos como para dedicarme un rato a la modesta aclaración de algunos de sus dichos, particularmente los que abundan sobre la lírica de Juan Gabriel, de lo cual parece ignorarlo todo. No voy a opinar sobre sus prejuicios clasistas, sobre su patética ignorancia en torno a los géneros, ni sobre su insultante condescendencia en torno a la cultura popular y el gusto de la gente. Me quedo sólo con esta joyita:
“[…] apenas conozco unas pocas de sus canciones que, confesaré, me han bastado para identificarlo como uno de los letristas más torpes y chambones en la historia de la música popular, todo sintaxis forzada, prosodia torturada y figuras de estilo que oscilan entre el lugar común y el absurdo.”
En principio, le diría al señor Alvarado que, para determinar el registro de uno u otro artista, es necesario conocer mucho más que “unas pocas de sus canciones”. Es ignorante, él mismo lo dice, en todo lo que concierne a la obra de Juan Gabriel, pero ese ínfimo visaje que alguna vez le concedió, bastó para perpetrar esa enumeración de vicios que, tristemente, son lugar común de la crítica mediática mexicana: cero pruebas, mucho insulto, exigua crítica, abundante y nauseabunda tripa…
Juan Gabriel no era letrista, como asume Nicolás; era compositor de canciones. Y un compositor de canciones logrado –como era él, sin duda– no disocia entre texto y música: ambas expresiones cabalgan a la par en los lomos de ese vínculo entrañable que es la línea melódica. Un compositor de canciones es, al mismo tiempo, poeta y músico, y por ello mismo se debe considerar a sus textos como poesía pura y dura. Sí: popular, pero poesía de cabo a rabo. Dice el jefe supremo de TVUNAM que Juanga es un letrista torpe y chambón (galicismo que equivale a decir churrero, que le salen de chiripa las cosas y que en definitiva no es hábil en su oficio) y yo me pregunto: ¿Qué tanto oficio puede desarrollar un artista en el curso de cincuenta años ejerciendo la misma actividad? ¿Qué sabe de música popular este señor si no la escucha?
Dice ‘sintaxis forzada’ y luego de leer su propia columna lo entiendo como una proyección de sus propias pifias. Dice ‘prosodia torturada’, y ello hace aún más patente su ignorancia, porque la prosodia es reino de la prosa; en la canción se versifica y debe entonces observarse el ritmo del texto desde una perspectiva completamente diferente, aludiendo a la métrica y la versificación. Dice figuras de estilo y se confunde, porque el estilo, más aún el estilo de Juan Gabriel, es lo contrario al lugar común; de hecho, su obra ha generado un montón de lugares comunes en la canción mexicana, para bien o para mal. Seguramente quiso decir figuras retóricas, como un compendio de formas de ornato asequible a todo poeta medianamente cultivado, y de paso olvidó también mencionar que lo que define a lo popular es la estandarización de esas expresiones en un particular ámbito cultural, donde, a partir de ciertas practicas comunes, se desarrolla un estilo basado justo en una paleta retórica que se conoce y desarrolla en el curso del oficio.
Hablando de estilo, es importante recalcar que no hay en la órbita de la canción mexicana, e incluso hispanoamericana, un compositor tan reconocible, tan vinculado a un registro personal, como lo es Juan Gabriel. Te puede gustar o no, me queda claro; pero es indudable, al menos para los que lo vieron o escucharon alguna vez, que tiene estilo. Algo que parece no tener el opinador de marras, porque hasta en el insulto y la diatriba disque chocarrera se le ven los hilos (ya quisiera rozar nomás los tenis de Monsiváis o Germán Dehesa). Y para demostrar mis dichos, amén de curarme la amargura, tomé al azar una canción de Juan Gabriel para hacer un somero análisis métrico que ahora presento al respetable:
Se observan, en primera instancia, cuatro serventesios (estrofas de cuatro versos de arte mayor con rima intercalada: ABAB) de endecasílabos heroicos perfectos (con acentos obligatorios en sexta y décima sílaba, según el modelo renacentista). Cada serventesio comparte, de igual modo, las mismas estructuras melódico-armónicas de sus pares (o sea que tienen la misma identidad como bloque de sentido: A, A’, A”, A”’). Los serventesios están divididos en dos ejes simétricos, donde se encabalgan a su vez dos versos de perfecta sintaxis que expresan con honestidad y prístina naturalidad, no exenta de tropos retóricos, el tópico del poema: el duelo.
La parte B, que funciona como coro, se estructura en dos partes de tres versos cada una (o sea, como tercetos encadenados, con rima ABC/DEC). Ambos tercetos expresan una estrategia conocida como correspondencia, donde la idea que se genera de inicio se desarrolla sintácticamente en el curso de los tres versos. No hay un sólo error de sintaxis. De hecho, demuestra mucha pulcritud y cuidado en su estructura lingüística; asunto muy complicado cuando de cuadrar en una métrica específica se trata y, más aún, si, como ocurre siempre en la canción de corte popular, es preciso expresar las ideas con una naturalidad francamente coloquial. No sólo no es bajo, es en realidad alto el grado de dificultad técnica que expresa el buen Juan Gabriel en estos versos.
Los versos de los tercetos son de diez sílabas, graves todos (rasgo de identidad, dado el carácter grave de la lengua española), articulados a la manera de los versos compuestos: con dos hemistiquios de cinco sílabas, también de perfecta sintaxis. El tercero y el sexto verso de esta serie estrófica, cabe referir, son esdrújulos, y, en correspondencia con la tradición y técnica poéticas, tienen una sílaba de más para que el último acento se ubique en la cuarta posición, como es menester en todo verso o hemistiquio pentasílabo. Esto último denota, entre otras cosas, conocimiento de género. Los tercetos encadenados, por cierto, son comunes en la tradición cancioneril mexicana (otro rasgo más de identidad); lo no tan común es el uso de los decasílabos como versos compuestos (clara expresión de estilo y, más aún, de oficio).
Cabe referir, ya por último, el efecto del segundo verso de la última estrofa: uno piensa inicialmente que la canción reitera una vez más la temática del amor perdido, pero es en estos postreros versos donde nos enteramos del asunto y sabemos entonces que estamos ante una canción de carácter luctuoso. Desde la perspectiva aristotélica, esa preparada disposición de los significados parciales de la obra se conoce como ‘curva dramática’ y expresa, en justa proporción a la recepción de sus canciones, conocimiento de causa, colmillo. Ojalá, en el curso de su chamba, este opinador metido a funcionario desarrolle alguna vez el oficio, la pulcritud, la relevancia, la honestidad y los alcances estéticos que alguna vez logró en sus versos el mentado Juan Gabriel, ‘onde quiera que ande…"
JUAN GABRIEL FUE UN COMPOSITOR TORPE DICE EL DIRECTOR DE TV UNAM
El comunicador y director de TVUNAM, Nicolás Alvarado describió la obra de l compositor Juan Gabriel como un letrista torpe y chambón al mencionar: “conozco apenas unas pocas de sus canciones que, confesaré, me han bastado para identificarlo como uno de los letristas más torpes y chambones en la historia de la música popular, todo sintaxis forzada, prosodia torturada y figuras de estilo que oscilan entre el lugar común y el absurdo“.Su crítica siguió con: “me irritan sus lentejuelas no por jotas sino por nacas“ . Nicolás Alvarado quien se ha autocalificado como culto, clasista y ha reconocido ser oportunista ha recibido ataques en las redes sociales producto de sus puntos de vista al grado de existir ya una solicitud enviada a TV UNAM con miles de firmas que solicitan su renuncia. Antes de que el cantautor falleciera, el columnista de Milenio ya había señalado que Juan Gabriel era un compositor con sintaxis forzada, prosodia torturada que oscilaba entre el lugar común y el absurdo, opiniones que reiteró ante la noticia de que Juan Gabriel había muerto. Más enwww.somoselespectador.blogspot.com
DIFERENTES MEXICOS DIFERENTES JUANGAS
Las canciones de Juan Gabriel cumplen con el requisito
estético del arte lo que fue reconocido hasta por la alta cultura, la
deficiencia que pudo tener en la conjugación de tiempos en el arte son
secundarios al igual que sus errores en sus sintagmas, de los cuales ningún compositor se salva y
que refleja nuestra manera de hablar y que en una obra literaria no se sujeta a
regla. Con la muerte de Juan Gabriel se entierra al último gran compositor de
México, en un país donde abunda el talento pero que en donde las obras de
Alvaro Carrillo, José Alfredo Jiménez y Juan Gabriel se juzgan aparte a las de quienes incluso se autonombran
superdotados de la música para ocupar diferentes cargos políticos o de
liderazgo a los cuales por cierto a Juan Gabriel nunca le importaron con todo y que hasta la actualidad es el
compositor con mayores canciones registradas entre los compositores. Quizá el único decalabro del cantautor popular fue
aquel en donde compusó un tema en el que brindo su apoyo al candidato Francisco
Labastida Ochoa cuando el pueblo mexicano estaba decidido a eliminar al PRI y
que finalmente así se produjo y en donde el compositor impusó la conveniencia política
sobre el arte. Juan Gabriel es “la tercera pata” de una mesa que sostiene
nuestras tradiciones, nuestros sentimientos, nuestros anhelos, nuestra manera
de amar, nuestra manera de hablar y
nuestras frustraciones y en donde los otros dos sustentos de la mesa son José Alfredo y Carrillo pero
con la diferencia de que el pueblo conoce más las canciones de Juan Gabriel y sabe
y le consta que son de Juan Gabriel, mientras que Carrillo y José Alfredo
fueron superados por sus composiciones,
ya que muchos las admiran y las cantan pero no todos saben que son de su autoría por el error de
difusión de los medios informativos y musicales. También considero que Juan Gabriel
podrá superar en inmortalidad a Pedro
Infante, porque vivió más que él, porque su época es reciente y porque su
material musical es mayor aunque no en el cine pero sí en la televisión. En fin,
digamos que cada artista tiene su propio espacio y lugar cuando se vuelven
propietarios de el corazón de un pueblo,
pero lo cierto también es, que Juan Gabriel
ha logrado romper las barreras de las clases
sociales y culturales de México y del Mundo, al grado de que cada quien tiene su
particularidad manera de describirlo e interpretarlo. Ha muerto un compositor
que siempre fue respetuoso en sus letras y que siempre fue atacado por los
medios, más que por sus composiciones por su manera de pensar y de actuar,
sobre todo en los años ochentas y setentas por la misma televisión e imitadores
quienes contribuyeron para hacerlo conocido
y ahora inmortal en su obra. Más en www.somoselespectador.blogspot.com
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