viernes, 8 de diciembre de 2017

ADMINISTRACION ESPINOZA














Aunque siempre no dejará el mando  del gobierno capitalino porque ni siquiera le alcanzó para su ambición de ser  candidato a la presidencia del País; Miguel Angel Mancera Espinosa falló en su idea de que los  electores son torpes, olvidadizos y manipulables y que el frente por  México lo contemplaría como candidato, sin voltear a las encuestas desfavorables para su causa con todo y que   Mancera, inició una  campaña propagandística,  aprovechando su cargo público, en donde supuestamente abanderó la iniciativa de aumentar el salario mínimo  cuando era un tema federal que no le correspondía como mandatario local y que retomó como una guerra ganada, en razón de que la exigencia del aumento al salario mínimo mexicano, provenía de los Estados Unidos como condición de renovar el Tratado de libre comercio para eliminar la mano de obra barata de nuestro país que atraía a los inversionistas internacionales con desventaja para Canadá y Estados Unidos. Mancera que es un corrupto probado, ya no podrá a realizar promesas de campaña como cuando lo hizo para obtener la Jefatura de la CDMX, en donde prometió no subir el metro y construir, por lo menos cinco líneas más de dicho transporte y a meses de ocupar su cargo de Jefe de gobierno, lo que hizo fue saquear al metro  con programas costosos con el pretexto de que servirían para evitar  vendedores públicos en los vagones y pasillos y realmente lo que hizo, fue subir el costo del boleto del metro, a cifras récord.  Ni  la historia de las regencias priístas, ni antecesores a la jefatura de la capital, registran a un gobernante tan corrupto, mismo que llegó como parásito al unirse a la fórmula obradorista para después descalificarlo y exterminar los procesos sociales que se  venían presentando  en la ciudad  desde el mandato de López Obrador y Marcelo Ebrard con diferentes programas de gobierno.  Como jefe de Gobierno, las primeras acciones de Mancera, fueron perseguir perros de Iztapalapa en vez de atender el problema del agua potable y los "hidrocoleros", que las venden en pipas. Después comenzó con mutilar la vida nocturna de la capital, y si bien es cierto, disminuyó la prostitución femenina, por otra parte,  logró un aumento en la masculina. De igual manera, remató con tiro de gracia a Garibaldi y a las zonas turísticas de la capital y exterminó el Turismo Social a cambio de eventos sólo para millonarios como la NFL, la NBA y la Fórmula Uno. También se empeñó en reducir vialidades, eliminar los ejes viales, destruir monumentos históricos, implantar multas abusivas en favor de cobradores privados, y un reglamento de tránsito que pone en riesgo la vida de los automovilistas y aumenta la  corrupción.  Mancera nos regaló los mayores índices de criminalidad para la capital del País,  nacimiento de cárteles  del narcotráfico, robo a casa habitación, asalto a transeúntes y secuestros. Para cuidar su imagen, de manera cobarde,  se negó  a encender el semáforo rojo que le solicitaron  asociaciones civiles y legisladores, al ser la CDMX un lugar de alto número de feminicidios, cuando el mandatario presumía que en la Ciudad, la prioridad eran las mujeres y violaba también los derechos de los hombres.  Limitó la pensión para los adultos mayores y se  apropió del canal 21 de la Ciudad para su precampaña presidencial mientras que terminó con el formato del Informe capitalino en su etapa de Preguntas-respuestas, que en administraciones anteriores se había logrado y dio paso a la legislación de reglamentos inoperantes, incluyendo a la Constitución Capitalina.  Abusó de su cargo y se nombró presidente de la CONAGO para desviar recursos de la capital del país en favor de otros Estados para ganar simpatías a la presidenciable.  En estás últimas semanas, trató de hacer acciones de deslumbrón que pudieran borrar todo lo que describen a este depredador que  de ser un exprocurador corrupto pasó a ser un Jefe de Gobierno Corrupto y que finalmente la memoria de los ciudadanos a la cual el menospreció,  le impidió  escalar para ser  Presidente de la República.