viernes, 8 de diciembre de 2017

UN PRESIDENTE QUE ODIA EL POPULISMO

















Es Peña Nieto, el político de nueva generación con los vicios arraigados de antaño, de su Partido político, el PRI. Un hombre que se baña de pueblo con programas demagógicos para obtener popularidad y secuencia electorera  pero muy neoliberalista a la hora de enamorar al abuso empresarial y ser entreguista con los extranjeros. Como olvidar el reclamo de Obama,  expresidente de los Estados  Unidos que se molestó por las críticas de Peña al Populismo en donde el mandatario estadounidense aseguró ser populista. O su desgastado discurso en sus Informes presidenciales por alertar a la población de no votar por el populismo, ante la fuerza política que ha significado durante diecisite años, su adversario, Andrés Manuel López Obrador en defensa de programas sociales, descalificados como populistas y después copiados, incluso por Peña, pero con trucos en su ejecución. Para Enrique Peña en este último año de gobierno,  lo importante es guardar la apariencia de querer un país  con estabilidad macroeconómica y disciplinado en sus finanzas, sin importarle la corrupción, el saqueo gubernamental, el futuro político de México por la venta de sus recursos naturales  a extranjeros y la militarización a su servicio y la continuidad de esta distorsionada política de Estado, por medio de su partido oficial.